La existencia de manadas de caballos salvajes en las montañas es uno de los testimonios más sorprendentes de cómo Galicia preserva el valor de lo natural y la cultura y tradiciones generadas en torno a la relación del hombre con la naturaleza. Y es en torno al caballo donde se asiente una de las fiestas tradicionales más atávicas del amplio repertorio de celebraciones de la cultura gallega. Se trata de ‘A Rapa das Bestas’, un hipnótico espectáculo de fuerza, plasticidad, tensión y poder, que se celebra todos los años desde finales de primavera hasta bien avanzado el verano, en numerosos enclaves rurales repartidos por toda la geografía gallega.
Un ritual, tan antiguo como la tierra que la alberga, que ya fue descrito con asombro por el geógrafo e historiador griego Estrabón hace más de 2.000 años: “Con cuernos y con gritos acosan a las bestias por los montes hasta lograr acorralarlas. Unas las sacrifican para comerlas. Otras, las doman y les sirven de montura para sus luchas guerreras”.
En la actualidad se celebra A Rapa das Bestas en 16 localidades gallegas a través de una ceremonia que admite escasas y pequeñas variaciones entre unos lugares y otros. Por lo general, los mozos suben al monte de madrugada dirigidos por el bestilleiro, que es el encargado de dirigir las maniobras de acorralamiento del ganado. El ritual se inicia con A Baixa, maniobra de acoso y acorralamiento de los caballos para bajarlos desde el monte hasta el Curro, un recinto circular en el centro del pueblo donde se encierran los caballos que van entrando en una imponente galopada grupal.
Una vez metidos los animales en el curro da comienzo un verdadero duelo de fuerza y destreza entre los mozos y los caballos salvajes para, en primer lugar separar a los más jóvenes, garañones y potras, que serán puestos de nuevo en libertad. Las maniobras dentro del curro se convierten en un hervidero de hombres y caballos que pelean entre sí, con los mozos intentando montar a los caballos y tumbarlos sin ayuda de ninguna herramienta, y los animales que se resisten revolviéndose, alzándose, coceando y relinchando. Finalmente, los animales sometidos serán marcados a fuego y se le cortarán las crines, que serán aprovechadas para fabricar cepillos y cuerdas.
Entre todas las Rapa das Bestas que se celebran en Galicia durante el verano, la de Sabucedo, en el municipio pontevedrés de A Estrada, destaca por ser uno de los que mejor a preservado la pureza de la tradición. Este es el único curro en el que los aloitadores (mozos que someten a los caballos) se enfrentan a los animales sin más medios que sus propias manos, sin cuerdas ni palos. El curro actual de Sabucedo se construyó en el siglo XVIII adosado a la iglesia, con sillares de piedra que sirven de asiento a los visitantes que quieren presenciar la ceremonia. La Rapa de Sabucedo se celebra el primer fin de semana de julio y está declarada de Interés Turístico, al igual que la de Candaoso, en San Andrés de Boimente (Viveiro, Lugo).
- Lugares donde asistir a la Rapa das Bestas:
MAYO
Curro de Valga, en Oia (Pontevedra), el 2° domingo de mayo.
JUNIO
Curro de Torroña, en Oia (Pontevedra), el 1° domingo de junio.
Curro de Mougás, en Oia (Pontevedra), el 2° domingo de junio.
Curro de Morgadáns, en Gondomar (Pontevedra), el 3° domingo de junio.
Curro de San Cibrán, en Donas-Gondomar (Pontevedra), el 4° domingo de junio.
Curro de A Capelada, en Cedeira (A Coruña), el último domingo de junio.
Curro Campo do Oso, en A Pastoriza-Mondoñedo (Lugo), el último domingo de junio.
JULIO
Curro de Sabucedo, en San Lorenzo de Sabucedo-A Estrada (Pontevedra), el 1° sábado, domingo y lunes de julio.
Curro de Candaoso, en San Andrés de Boimente-Viveiro (Lugo), el 1° domingo de julio.
Curro de Amil, en Amil-Morana (Pontevedra), el 2° domingo de julio.
Curro de Monte Castelo, en Cotobade (Pontevedra), el 2° domingo de julio.
AGOSTO
Curro Recarei-Santo Tomé, en O Valadouro (Lugo), el 1° domingo de agosto.